No. El plan se adapta a lo que tengas disponible. Si entrenas en casa, trabajaremos con tu propio peso o material básico. Si vas al gimnasio, ajustaremos el entrenamiento a ese entorno. La idea es que puedas empezar sin complicaciones.
Nada. El plan no está pensado para forzarte ni llevarte al límite. Si algo no encaja contigo, se ajusta. El objetivo es avanzar con seguridad, no sufrir ni frustrarte.
Sí, pero de forma realista. El progreso no siempre es inmediato ni espectacular, pero sí constante. Trabajamos para que mejores poco a poco, respetando tu ritmo y tu situación personal.
Ambas opciones son válidas. El plan se diseña según dónde prefieras entrenar y el tiempo del que dispongas. No es obligatorio ir al gimnasio si no te encaja.
No pasa nada. De hecho, muchos empiezan desde cero. El acompañamiento está pensado precisamente para personas que necesitan guía, claridad y tranquilidad desde el primer día.
No pasa nada. El plan no es rígido ni punitivo. Si una semana se complica, se reajusta y se sigue adelante. Esto va de constancia a largo plazo, no de perfección.
El tiempo se adapta a tu realidad. Hay personas que entrenan 2–3 veces por semana y progresan perfectamente. No necesitas vivir para entrenar, sino entrenar de forma inteligente.
No. La alimentación se plantea de forma flexible y práctica. Aprendes a comer mejor sin obsesiones, sin prohibiciones absurdas y sin que la comida se convierta en una fuente de estrés.
No es solo una cuestión estética. El objetivo principal es que te sientas con más energía, más fuerte, con menos molestias y más seguridad en tu día a día. El cambio físico llega como consecuencia.
La idea es que no dependas siempre de un entrenador. Durante el proceso aprendes hábitos, rutinas y criterios que te permiten mantener los resultados y seguir cuidándote por tu cuenta.